«En Noreña, el cero fue un paréntesis. Y los paréntesis, ya se sabe, se abren para decir lo importante en voz baja».
Así terminaba la primera columna de Valdaino, publicada el 22 de septiembre de 2026…
«En Noreña, el cero fue un paréntesis. Y los paréntesis, ya se sabe, se abren para decir lo importante en voz baja».
Así terminaba la primera columna de Valdaino, publicada el 22 de septiembre de 2026…